Reforestando el Amazonas, un árbol a la vez

Al regalar árboles, nos regalamos esperanza

Las imágenes y videos del Amazonas en llamas sin duda han sido uno de los temas más polémicos del año. Sin embargo, el ‘pulmón del planeta’ siempre ha sufrido incendios pero nunca llegaron a captar tanto la atención de todo el mundo como en la actualidad. Ya para el año 2012 y varios años antes de esta explosión mediática, se estaba creando ‘Saving The Amazon’. Esta fundación nace como un sueño y una razón de vida de la creadora, María Ximena Patiño, quien quería integrar su conocimiento en tecnología junto con el cuidado del Amazonas. Su sueño se hizo realidad y a través de la plataforma, las personas que desean contribuir con la causa, pueden comprar un árbol que luego será plantado en la selva amazónica colombiana. Esta fundación es principalmente un proyecto de seguridad alimenticia que trabaja en conjunto con los indígenas amazónicos, que se encuentran en el Vaupés, el departamento más aislado y abandonado de Colombia. La relación con estas comunidades es muy importante, ya que ellos son los encargados del sembrado y cuidado de los árboles dentro de su territorio. Ellos son los dueños de los bosques y cada comunidad elige qué especie plantar de acuerdo a su sabiduría. De esta forma, no solo se cuida el medio ambiente, sino que también se les da oportunidades de trabajo a las comunidades indígenas. A pesar de trabajar por una buena causa, sus comienzos no fueron para nada fáciles. Tocaron puerta en varias instituciones y no recibieron respuesta positiva alguna. Hasta que finalmente lograron presentar su proyecto de empoderamiento de las comunidades y fueron aceptados por el chamán, el líder indígena. Comenzaron plantado 100 árboles, luego 200 y hoy en día llevan plantados 68,610 árboles en la selva del Vaupés. El precio de cada árbol es de USD 20 y nos cuenta María Ximena que se venden entre 800 y 1000 al mes, sin embargo, su meta es alcanzar los 100,000 árboles plantados. Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro… Haciendo referencia al célebre dicho, para poder tener una vivencia completa en esta Tierra, se dice que hay que realizar estas tres tareas. Todas comparten la idea de continuar algo y los indígenas colombianos reafirman esta postura. Al plantar el árbol, lo siembran con el nombre de la persona que lo donó. Es una manera simbólica de extender el legado de cada uno, ya que según las creencias indígenas, los humanos mueren dos veces: la primera cuando dejamos de respirar, y la segunda, cuando se deja de decir nuestro nombre. Para poder contribuir con la reforestación del Amazonas, puedes ingresar a la plataforma de la fundación a través de este link y hacer tu contribución.

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